Las 5 leyes del liderazgo de Kevin Berchelmann

Kevin Berchelmann, consultor e instructor internacional de About.com, plantea cinco leyes del liderazgo que recomienda que ninguna persona que tenga un puesto de mando, medio o alto, olvide durante toda su vida de trabajo.

Tal y como advierte el autor, "son leyes nacidas de la experiencia, de desechar la hojarasca con que muchas veces se envuelven los temas de liderazgo y de concentrarse sólo en lo esencial, lo válido y lo que no ha cambiado con el paso de los años". Veámoslas tal y como las explica el autor.

leyes del liderazgo de Kevin Berchelmann

Ley Nº. 1: Nunca posponga una decisión que debe ser tomada.

Tome su decisión y siga adelante. Es posible que usted, de inmediato, tenga que tomar otra decisión, lo que no significa que su primera decisión estaba equivocada. Simplemente quiere decir que su segunda decisión lleva consigo el beneficio de informaciones o conocimientos adicionales.

Ley Nº. 2: Cuando usted necesite que se haga algo concreto y específico, dígalo en esos mismos términos, utilizando palabras claras del lenguaje común y cotidiano.

Usualmente, los empleados tienen dificultades para hacer su trabajo. Si a eso se le añade que tengan que “descifrar” las instrucciones que usted les da, no sólo complica la realización de la tarea, sino que, sencillamente, no es justo. No utilice similitudes, palabras rebuscadas, parábolas: vaya directamente al grano con palabras llanas.

Ley Nº. 3: No conteste todas las preguntas de todos sus empleados.

Las preguntas que se plantean los empleados son oportunidades para que aprendan por sí mismos; no les quite esas ocasiones. No dedique todo su tiempo a contestar las preguntas de su personal. Si usted acostumbra a sus empleados a responder a todas las preguntas que le hacen, tendrá que seguir haciéndolo por el resto de sus días. Esto impedirá que usted se dedique a aquellas cosas que, por su importancia o urgencia realmente requieren su atención personal inmediata. Dele a su personal la oportunidad de crecer y mejorar por sí solos. Si se trata de una tarea repetitiva complicada, instrúyalos una vez.

Ley Nº. 4: Plantee claramente sus expectativas y, luego, deje suficiente libertad a su personal para que realice el trabajo a su manera.

Esto no quiere decir que usted nunca supervise el trabajo que están realizando. Al contrario, esta es una norma de buena gestión. Pero no significa que deba estar todo el tiempo con el aliento pegado al cuello de sus empleados. Cerciórese de que les da objetivos y metas precisos, los recursos que necesitan y algunas guías, pero no más. Elimine, cuando sea necesario, los obstáculos a los que se enfrenten. Luego, déjelos que hagan el trabajo que les corresponde, aunque lo revise al final, ya que esto forma parte de sus responsabilidades como mando.

Ley Nº. 5: Sus empleados necesitan que los niveles de mando de los que dependen estén ocupados por verdaderos líderes.

Sus empleados no necesitan un hombro sobre el que llorar. No necesitan un jefe que sea simpático, lleno de compasión. Todos necesitamos agradar a los demás, ser bien aceptados. Pero, cuando a usted lo designan en una posición de mando no lo están inscribiendo en un concurso de simpatía. Sus empleados, muy posiblemente, querrán encontrar en usted a un amigo, pero, sobre todo, si quieren tener éxito en sus propios trabajos, necesitan, más que nada, un líder.

Al final, Berchelmann recomienda: “Imprima estas cinco leyes, plastifíquelas, colóquelas de forma permanente en su mesa de trabajo y no las olvide nunca”.

Fuente: Marketing de pymes

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