5 de diciembre de 2013

Perder el foco: la dispersión es la peor enemiga de los emprendedores

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Mantener el foco en el negocio es imprescindible en cualquier proyecto emprendedor. Si en algún momento has decidido lanzar tu propia empresa (o has participado directamente en un proyecto emprendedor) lo sabes: a lo largo del emprendimiento surgen muchas opciones, numerosas alternativas atractivas etcétera que pueden dispersar nuestra atención.

La clave del éxito está en el foco que, por norma general, va a ser facturar: como emprendedores debemos ser capaces de descartar cualquier alternativa o situación que despiste nuestra atención de los objetivos críticos de nuestro negocio.

Y aquí el emprendedor se enfrenta a su propia naturaleza: por lo general el emprendedor es una persona con iniciativa, innovadora, con ilusión, capaz de identificar oportunidades y proponer rápidamente ideas para satisfacerlas.

Perder el foco

Sin embargo, la clave del éxito de cualquier empresa emergente es la ejecución. En las etapas iniciales no es tan necesario identificar posibles oportunidades o necesidades como tener bien claros los objetivos críticos que se han definido, centrando todos los esfuerzos en alcanzarlos.

La pérdida del foco tiene consecuencias: se trata de un problema que habitualmente conlleva el consumo innecesario de recursos, frustración y una falsa sensación de avance que tarde o temprano termina por estallar.

Las principales causas de la pérdida de foco


Muchos de los proyectos emprendedores que fracasan no lo hacen porque la idea sea mala. Ni siquiera por falta de financiación, lo hacen por un mal empleo de los recursos disponibles intentando materializar ideas que poco o nada aportan al objetivo principal de la empresa.

enfoque

La falta de foco lleva a trabajar en asuntos no prioritarios, que nos alejan de nuestro objetivo. Algo tan sencillo como una lista de las principales prioridades puede encaminar nuestras acciones a aquellas que en verdad nos aportan valor. Además, si en algún momento nos sentimos desorientados, siempre podemos volver a la lista para reconducir nuestras acciones.

No comiences la casa por el tejado: en las primeras etapas de muchos proyectos hay que evitar centrarse en tareas que, si bien importantes, no son críticas.

El equipo es fundamental. Las batallas no la ganan los soldados, las ganan los ejércitos. En este sentido, como emprendedor no puedes abarcar todas las tareas, debes centrarte en aquellas que en verdad se te dan bien. Por ello, es importante rodearte con personas de confianza que cubran tus carencias y tus puntos débiles y, sobre todo, que sean personas dinámicas y positivas.

En definitiva, mantener el foco es fundamental para evitar que nuestra empresa desaparezca en su primer año de vida y, en este sentido, solo aquellos emprendedores capaces de evitar distracciones y dispersiones alcanzarán el éxito.

Sobre el autor:

Eduardo Martínez Fustero es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza. En la actualidad trabaja en IEBS, la escuela de negocios de los emprendedores.

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