Cómo evitar ser un líder tóxico para tu empresa

Cualquier emprendedor debe saber que para tener éxito en su empresa uno de los requisitos que debe cumplir es ejecutar muy bien sus diversas tareas. No basta con decir voy a abrir un negocio e invertir en él. El papel del emprendedor engloba una serie de responsabilidades que van desde ser un buen vendedor, creativo e innovador, estratega, gerente y algo que a muchos se les olvida, ser un buen líder.

Estar pendientes de todo esto mientras luchamos porque nuestra empresa salga adelante, no es tarea fácil, ya lo sabemos. Y muchas veces lo que ocurre es que nos vemos con tanto peso encima que nos olvidamos de lo más sencillo y a la vez más importante, el lado más humano de la empresa.

Todos alguna vez, antes de lanzarnos a la aventura empresarial, hemos tenido un jefe y estoy casi segura de que al igual que yo, vosotros también habéis detectado enseguida errores que cometían vuestros antiguos líderes. Ahora, cuando todos somos nuestros propios jefes, ¿creéis que somos conscientes de nuestro papel como líder? ¿Vemos nuestros propios fallos?

¿Cómo identificar si eres un líder tóxico?


Líder tóxico

A continuación, he reunido una serie de consejos útiles que debes aplicar si quieres evitar ser un líder tóxico para tu empresa.

1. El líder tóxico nunca está presente


¿Cómo un empleado va a respetar a su líder si este no sabe ni qué pasa en su propia empresa? Un buen líder debe dirigir a su equipo, reunirse con él cada cierto tiempo para guiarles por el camino correcto, aconsejarles y apoyarles en todo momento.

El equipo como mínimo espera una respuesta cada vez que surja una duda, y una vez resuelta se sienten más seguros de que todo va a salir bien. Con cada respuesta del líder, el equipo irá ganando confianza e irán respetándolo aún más.

2. No transmite confianza


Un líder que no se preocupa por las cuestiones de la empresa, los problemas de sus empleados, los obstáculos del día a día… no puede ser nunca un buen líder. Además, transmitirá al resto del equipo desconfianza y empezará a sembrar el pánico entre ellos.

No hay nadie que dirige el timón y el barco puede hundirse si no se actúa de inmediato. Con una sensación similar a esta pueden sentirse los integrantes del equipo.

3. No hay diálogo ni comunicación


Cuando un jefe es tóxico el diálogo y la comunicación se vuelven nulos. No le importa lo que opinan los demás, ni siquiera les pregunta si están de acuerdo con algo que repercute a todos. Lo único que sabe hacer es dar órdenes y direcciones, ignorando las opiniones del equipo, que también cuentan y son más valiosas de lo que uno puede llegar a imaginar.

4. No valora el trabajo de su equipo


Reconocer el trabajo bien hecho, hará que los empleados se sientan más felices y más creativos. Lo que permitirá que el negocio siga creciendo.

De qué vale callarse. El líder debe expresar y gritar a los cuatro vientos el triunfo. Las alegrías hay que celebrarlas y esto motivará mucho más a los empleados.

5. Se centra en los números y deja de lado a las personas


Un líder que se obsesiona por los números y si no consigue sus objetivos se altera, no llegará muy lejos con su negocio.

Las personas no son máquinas, son personas y hay que darles ánimo para que aumenten su productividad. Eso es lo que hace un buen líder.

6. Cuando las cosas salen mal, no apoya a su equipo


El error está en que no controlamos los sentimientos negativos y dejamos que estos nos controlen. En lugar de ponernos a la defensiva, intentemos acercarnos al resto y ¡pidamos ayuda! Las soluciones están más cerca de lo que creemos.

7. Amenaza con el despido


Un líder que está constantemente amenazando con el despido, insinuando directamente a un trabajador que en cualquier momento se puede ir, no está ejerciendo bien su función como líder. Está tomando el mando de forma autocrática, sin considerar al resto y pisoteándolos sin ninguna consideración.

Espero que con estos consejos hayas aprendido a diferenciar bien entre un buen líder y un líder tóxico. El siguiente paso será llevarlo a la práctica. Y recuerda que un líder no nace, sino se hace. Así que tómate tu tiempo y haz que tus empleados te vean como uno más y no como un enemigo.

Acerca del Autor:

Gananci

Este articulo fue escrito por Edith Gomez, una emprendedora y aventurera apasionada de la vida. Editora de gananci.com

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