20 de septiembre de 2018

La Regla de la Queja…

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Fragmento del Libro "El Fin siempre es el Inicio"

“Nadie se queja de tener lo que no se merece”.
-Jane Austen

¡Todos nos quejamos!

Todos en algún momento buscamos un espacio para comunicar nuestras inconformidades a la vida, a Dios, al destino. Todos, sí, todos sin excepción alguna, en ocasionados instantes nos convertimos en seres, en hombres quejumbrosos.

Y ¡Créanme! ¡Está bien!

De verdad qué está bien, no estoy en contra de la queja, estoy en contra de la queja sin responsabilidad, sin soluciones, sin creatividad, sin liderazgo, sin compromiso, sobre todo una queja sin propuesta.

La regla de la queja
Imágenes por Shutterstock

Y mira que no eres el único ser con los problemas y desafíos más grandes del universo, sí, aquellos que no parecen tener solución, aquellos que parecen ser imposibles de resolver, aquellos que nos matan anímicamente lento. Créeme que no eres el único. Somos muchos, bueno, al menos conmigo ya somos dos.

Siendo serios y regresando al mensaje en concreto: la queja no es mala, no es negativa; su otra cara de la moneda es el optimismo, la positividad, el dinamismo, el emprendimiento. Una queja es negativa cuando sólo está acompañada de reproches, victimización, cobardía e indisciplina.

Está bien quejarse, quéjate todo lo que quieras, pero, a la vez, asume con liderazgo todas las consecuencias de las decisiones y resultados. Se vale quejarse.

Sólo ten presente algo:

Cada vez que te quejes de tus problemas, de tu dolor, de tus crisis, de tus cambios, de todo, recuerda que tú controlas el “último resultado”, el último. Tal vez no los primeros, pero, sí el último.

Mira, te pondré un ejemplo, yo soy un joven empresario y escritor.

Por emprender (por mi propia decisión y pasión) he caído en bancarrota en más de tres ocasiones, debiendo dinero (ya pagado gracias a Dios) a mis proveedores, clientes y familiares.

Yo debí asumir las consecuencias de mi decisión (malos resultados). Yo controlé el último resultado, que en este caso fue para mí, el no haber cerrado definitivamente mi empresa, crecerla y desarrollarla. De eso se trata exactamente la vida. Yo no pude y no puedo controlar los factores externos como: la micro y macro economía, gobierno y política, religión, competencia y demás, pero sí puedo controlar mi madurez y experiencia profesional, mis hábitos personales, mis habilidades de liderazgo, mi mentalidad de éxito, aquellos elementos que únicamente dependen de mí, de nadie más y que, a la vez, me permitan tener un resultado último favorable.

¿Crees tú que nunca me quejé? ¡Por supuesto que sí! Pero ¿Cómo? Mira, muy simple, cuando un cliente o inversionista me decía “no” a mis proyectos, mi mentalidad por reacción primera era:

“¡Mmm! ¡Tanto tiempo invertido para que me lo rechazaran”!

¡Eso es una queja! Claro que sí lo es. Pero, así de inmediato, mi mentalidad reaccionaba de la siguiente manera:

“¿Qué debo hacer o cambiar para que me lo aprueben”?

- Me preguntaba yo.

De cierta manera, ahí me estaba haciendo responsable; sí, me quejé, pero, posteriormente incluí el compromiso por el resultado último, ese sí lo domino yo (me aprobaran en las ocasiones que fueran necesarias mi propuesta) nadie más puede controlar ese resultado final más que yo.

Hay gente que se queja por todo y de todo, así hasta de una simple gripa cuando se enferma, pero nunca hacen consciencia de que si enfermaron fue posiblemente por no haberse cuidado lo necesario y si lo hicieron, ignoraron que existen factores externos, asimismo, olvidaron algo: el último resultado sí lo dominamos nosotros (recuperarnos rápido de la enfermedad o no provocar que avance y empeore).

La regla de la queja

Muchas personas se quejan y se vuelven a quejar un sinfín de veces, pero nunca, nunca se hacen responsables, les encanta victimizarse, les encanta, tal parece, que uno les tenga lástima “¡Ay, pobrecitos de ellos”!

¡Quéjate! Pero, propón. No dejes a la queja sola, acompáñala de soluciones. Quéjate en forma de inconformidad y a la vez, agrega excelentes propuestas.

“No hay nada peor que un hombre quejumbroso lleno de talentos, pero con una mente vacía y estúpida”. - Es una frase que ahorita, inspirado, se me vino a la mente.

Mmm… No sé, se me revela como la típica persona con un poco o con un mucho de sobrepeso, ocasionado por sus malos hábitos alimenticios y que, se queje por tener ese físico.

Deseando, sólo deseando, más no haciendo algo respecto; ir al gimnasio, una vez estando ahí, si no es disciplinado, buscará quejarse de todo: dolor físico después de la primera sesión, costos altos del gimnasio, lejanía u horario no adaptable, a todo le hallará pretextos y excusas para su queja posterior.

Y, lo más chistoso de todo, es que buscará a quien vaya por él al gimnasio, supliéndolo y que baje en su ausencia, esos kilos de más.

¡Hay cosas que no y nunca se podrán delegar!

Yo no podré ir al gimnasio por esa persona y bajar por ella esos kilos. Yo seré el beneficiado, más no ella. Hay cosas que no se pueden delegar. Y no tardará esa persona por quejarse de sus malos resultados, cuando tampoco ha entendido que, una queja sin solución, es una queja infame, porque evade responsabilidades y el último resultado no lo controla.

¿Qué pasaría si la persona tuviera kilos de más por genética? Conozco a muchas personas que son así por genética, tienen unos kilos de más y aun así son felices, otras no; sí, se quejan, incluso si van al gimnasio y hacen dieta, pero no ven tanto los resultados primeros, entonces ahí ¿Cuál sería el último resultado?

Los últimos resultados podrían ser muchos:

  • Tener un peso adecuado a la edad para prevenir enfermedades crónicas (Diabetes, por ejemplo).
  • Tener menos estrés.
  • Conocer a más gente.
  • Si es padre o madre, crearles buenos hábitos alimenticios a sus hijos.

Podría pensarse que, en el ejemplo anterior, el beneficio del resultado último es más bien indirecto para ellas o para otras personas, sin embargo, si te mantienes enfocado, lo encontrarás. Eso depende de ti, recuérdalo.

La queja es necesaria, sólo debemos aprender a darle un nuevo sentido, un nuevo enfoque.

La regla de la queja

Es válido y permitido quejarse, no hay una ley (literal) escrita en el mundo que la prohíba, pero en las leyes no escritas de las personas exitosas sí existe, está reformada:

“Quéjate, pero a la vez propón. Tú controlas el último resultado”.

Esa ley la inventé al menos para mí y mis resultados últimos han cambiado; obvio, con sus tiempos y procesos, pero, sí. Esa ley se las he enseñado a miles de personas de todo el mundo en mis escritos, libros, conferencias y talleres y créanme que, sí les ha cambiado su vida de forma positiva.

Puedes quejarte de todo, de tu familia, de tu empleo, de tu negocio, de tus compañeros, del país, de la economía, de todo, pero recuerda: Propón. Sé ese agente de cambio, sé responsable por tus decisiones. Al final de cuentas siempre serás tú quién controle el último resultado.

En alguna ocasión, al término de una presentación exitosa que tuve impartiendo una conferencia, cuando mis seguidores y fans me solicitaban autógrafos y fotos, un respetable señor se me acercó y me dijo:

- Le cambio una foto por una consulta exprés. - Yo accedí.

Entonces me dijo: Yo me quejo de mi mujer, sé que es malo o incorrecto, pero es la verdad. Trato de quejarme con respeto, sin embargo, ella no me ayuda en nada. No evado mi responsabilidad como padre de familia, al contrario, y ella no me ayuda con los gastos cuando puede hacerlo. Son puros problemas ¿Qué hago?

Yo le respondí: siga “La Ley De La Queja”. Usted ya la conoce. Aquí la compartí.

Él respondió: ¿La ley? Pero, usted en concreto dígame qué hago.

Yo no puedo decirle que la deje o se divorcie. Simplemente si se queja, entonces proponga. Le dije.

A ti lector, es lo mismo que te comparto, yo no te diré qué hacer con tu queja, simplemente te digo que propongas. Solo tú sabes lo que vives, lo que pasas, lo que permites. Sólo tú controlas el último resultado.

Tal vez para el señor su último resultado sería:

  • Ayudarle también a su esposa en las actividades domésticas y educación de los hijos.
  • Escuchar sus inconformidades o necesidades y de ahí consensar como pareja.
  • Tal vez sí, dejarla.

La verdad es que eso no lo sé, ni tú tampoco. Lo que sí sé con toda seguridad es que, tú controlas el último resultado.

Si te vas a quejar es porque vas a proponer para resolver.

Las quejas son necesarias porque las personas de éxito y los líderes de clase mundial las usamos y convertimos en áreas de oportunidad y crecimiento. Sin las quejas no existirían avances científicos y tecnológicos, economías y países del primer mundo, empresas competitivas, profesionales con ética y demás resultados favorables. Las quejas son indispensables para un mejor estilo y calidad de vida, claro, siempre y cuando se proponga y no sólo se queje.

Como un colaborador de una empresa que se queja porque ese trabajo no le gusta y, por ende, realiza sus actividades laborales de mala forma, obteniendo resultados mediocres, pues qué esperaba ¿Que tendría éxito? ¡No!, ¿verdad? Él controla el último resultado, si está inconforme con su empleo porque no le gusta ¿Qué sería lo mejor que podría hacer en ese caso? ¿Simplemente quejarse y ya?

Mira, reitero, todos, todos tenemos grandes problemas:

  • (Coloca aquí el tuyo: _____________)
  • (Coloco aquí el mío: _____________)
  • Escasa oportunidad laboral.
  • Muchos empleos mal pagados.
  • Malos negocios o bajas ventas.
  • Relaciones tóxicas.
  • Crisis financieras.
  • Enfermedades o muertes.
  • Etc.

Todos tenemos problemas, todos nos podemos quejar, pero, por favor, propón al mismo tiempo.

¡Tú, sólo tú, controlas el último resultado!

Hace poco, viendo en mi Facebook personal un video viral (de esos que realmente valen la pena ver por completo y compartir), estaba en una iglesia una chica con parálisis cerebral, ayudada por una señora (su maestra de canto), y al sonar la pista, ella, la chica con parálisis cerebral, con su mejor sonrisa comenzó a cantar y ¡Wow! Sorprendente voz, una voz de ángel, qué digo de ángel, de Dioses. Una voz prodigio, hermosa.

Ahí, en ese momento, sin conocer en persona a la chica, se vino a mi mente la reflexión siguiente:

“No sé su vida, no tengo el gusto de conocerla, es más, quién sabe de dónde sea ella, pero qué lección de vida, se ajusta a lo que siempre he creído y compartido: La Ley De La Queja”.

Ella tal vez pudiera quejarse por su condición física (tal vez lo ha hecho), pero está ahí parada, enfrente de una multitud de creyentes, deleitándolos con su voz.

Tal vez sí se ha quejado en su vida o tal vez no, pero está controlando su último resultado. Eso sí lo aseguro, porque si fuera otra chica del promedio, estaría sentada viendo como otras personas se atreven a hacerlo. Ella no, ella decidió accionar, ella decidió no quejarse en el video y mejor prefirió que, la grabaran cantando con su sonrisa inocente.

Posiblemente aún estarás pensando:

“Es que usted no me conoce, usted no sabe mi vida, usted no sabe todo lo que he vivido y sufrido. Por eso tengo el derecho de quejarme”.

Y, ¿qué crees? ¡Estás en todo lo correcto!

Sin embargo, yo también me quejo, al igual que tú, pero la diferencia es que, yo sí sigo “La Ley De La Queja”, yo propongo cuando me quejo, yo controlo el último resultado y siempre será así, porque tú también ni me conoces, ni sabes mi vida, ni sabes todo lo que he vivido y sufrido, pero no me victimizo, yo no, yo no me lo permito. Yo asumo los malos momentos y lío con las malas personas, aunque estas me duelan, estresen e intimiden de momento, pero no me hago la víctima de vida, no culpo a nadie, no lloro sin hacer algo al respecto. Yo no.

La regla de la queja

No envidies a los demás por lo que tienen o logran, no te quejes por qué ellos sí y tú no. Mejor toma las riendas de tu vida, porque recuerda que nadie más lo puede hacer, hay cosas que no se pueden delegar. Acciona y propón una vez que te quejes. Sobre todo, logra un último resultado favorable para ti.

No celes los talentos de los demás. Tú tienes los propios, los tuyos, también son únicos. Identifícalos y gestiónalos.

La chica con parálisis del video viral tenía sus propios talentos (su prodigiosa voz), aun teniendo una “debilidad” física.

Dios, la vida, el destino, la energía (respetando tu ideología religiosa) nos hace a todos con fortalezas a pesar de también tener debilidades; depende de cada uno de nosotros encontrar nuestros puntos fuertes y vivir plenos con ello.

La discapacidad no es física, sino mental.

Quéjate en mil ocasiones, propón un millón de veces y controla siempre el último resultado de manera infinita.

Ya me despido, pero antes.

¡Yo te bendigo!

Con amor:

Carlos Cabrera Mx.

Carlos CabreraSi quieres ahora sí saber más de mí y tener un contacto más directo conmigo, entonces sígueme en mis redes sociales oficiales.

Si te ha cambiado un poco o un mucho tu mentalidad con mi “Ley De La Queja”, entonces no sólo me sigas, comparte este fragmento parte I de mi obra y conferencia: “El Fin Siempre Es El Inicio”®.

¿Deseas leer más de mis fragmentos? Entonces sígueme y escríbeme en mis redes sociales y házmelo saber.

Yo te doy antes que tú las “gracias”.

Por tres grandes y principales razones:

  1. Tomarte el atrevimiento de leerme. Sobre todo, de invertir el activo más valioso del mundo: “El Tiempo”. Tu tiempo por haber leído ¿Sabías que, según las encuestas más recientes, los latinos no leemos muchos libros al año? Por eso, gracias primeras.

  2. Porque tal vez no me conocías aún, ni siquiera por redes sociales, sin embargo, algo te llamó la atención de mí y decidiste conocerme a través del escrito.

  3. Por ser humilde y permitirte a ti mismo transformar y fortalecer tu mentalidad.

¡Ah! Y, si quieres que las gracias sean mutuas, entonces ya sabes ¡Sígueme en mis redes sociales! O ¡Contáctame para mi participación en algún evento importante para ti! En especial, si es dirigido a personas con capacidades de liderazgo, pero que son quejumbrosas y/o no saben qué hacer con los cambios y crisis que se les presentan.

La regla de la queja

Recuerda:

“Si te vas a quejar… entonces ¡Quéjate muy a gusto! Pero, propón y resuelve como ninguno”…

¡Mis mejores deseos de éxito para ti y los tuyos!

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Acerca del autor: Escrito por Carlos Cabrera.

Carlos Cabrera"Soy mexicano e hidalguense. Soy un joven emprendedor, empresario, escritor y conferencista. Ganador de la “Medalla al Mérito Juvenil 2017” en las categorías: “Profesional y Emprendedora”. Publiqué “YAAKUNAJ | Poesía Soluble” ®. Amo las letras y poesía. He impartido más de 100 conferencias magistrales. He impactado positivamente la vida de más de 100,000 personas en mis seminarios, talleres, conferencias, escritos, libros y videos ¡Sígueme!"

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