La historia de Erik Finman, el joven que se hizo millonario a los 18 años invirtiendo en Bitcoins

10 de octubre de 2021

La historia de Erik Finman, el joven que se hizo millonario a los 18 años invirtiendo en Bitcoins

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En el año 2010, un joven de 12 años recibió $1.000 dólares como regalo de cumpleaños por parte de su abuela. En lugar de gastarlos en ropa o fiestas, decidió invertirlos en una nueva y prometedora divisa digital. 7 años más tarde, gracias a esta inversión, se convirtió en uno de los millonarios más jóvenes de la industria de las criptomonedas… ¿Cómo lo logró?

¿Cómo un joven de 18 años se hizo millonario comprando bitcoins?

El protagonista de esta historia es el joven estadounidense Erik Finman, quien nació el 26 de octubre de 1998 en la pequeña ciudad de Posts Falls, en el estado de Idaho.

Desde muy temprana edad, Erik se mostró como un chico diferente, que pensaba cosas distintas a sus demás compañeros y que no estaba demasiado conforme con el tipo de educación que recibía en su escuela. Esto generó dos situaciones en su vida: por una parte, que sus maestros fueran poco comprensivos y lo vieran como un niño problema; y, por otra parte, que sufriera bullying por parte de sus compañeros de clase.

"La escuela secundaria fue de muy baja calidad… Tuve varios profesores que eran todos algo negativos. Un profesor me dijo que abandonara los estudios y trabajara en McDonald’s, porque eso era todo lo que haría por el resto de mi vida.” -Dijo el chico en una entrevista para CNBC.

Pese a las dificultades en la escuela, él siempre ha sido muy curioso y apasionado por las nuevas tecnologías, motivos que lo llevaron a interesarse por una novedosa y poco conocida divisa virtual: el Bitcoin.

Realizando sus primeras grandes inversiones

En el año 2010, en la celebración de su cumpleaños número doce, su abuela lo sorprendió obsequiándole $1.000 dólares para que dispusiera de ellos de la manera que quisiera. El joven, muy entusiasmado, en lugar de gastarlos en prendas de vestir, viajes, fiestas o pequeños lujos, como harían la mayoría de adolescentes en su situación, decidió invertirlos en la compra de bitcoins. En total, compró 100 bitcoins a un precio de $10 dólares cada uno y se olvidó de ellos.

En aquella época, esta criptomoneda no era tan conocida y muchos expertos en economía y finanzas decían que no tendría mucho futuro. Sin embargo, lo que sucedería a continuación era algo que ni siquiera el más optimista hubiese podido vaticinar.

Para el año 2013, cada unidad de la divisa alcanzó un valor de $1.200 dólares, lo que equivale a una valorización del 12.000% en apenas 3 años. Gracias a esta valorización, Erik pasó de tener $1.000 dólares a poseer la sorprendente cifra de $120 mil dólares, con los cuales empezó a invertir en nuevos proyectos de negocios.

Dentro de los múltiples proyectos que emprendió, el más interesante fue Botangle, una plataforma de educación virtual alternativa que funciona como punto de encuentro entre estudiantes y expertos.

La idea se le ocurrió luego de que abandonara sus estudios a los 15 años y era fruto de sus malas experiencias en la escuela. Su objetivo principal con la empresa era brindar una alternativa efectiva a aquellas personas que no se sentían cómodas con el modelo educativo tradicional. En muy poco tiempo, la nueva empresa llegó tener 20 trabajadores y cerca de 100 suscriptores activos.

“La forma en que el sistema educativo está estructurado ahora, no lo recomendaría… No funciona para nadie. Recomendaría Internet, que es totalmente gratuito. Puedes aprender un millón de veces más en YouTube y Wikipedia.” -Afirma Erik.

Luchando contra el sistema educativo tradicional

Como el joven no estaba muy entusiasmado con la idea de obtener su título de bachiller, y mucho menos con asistir a una universidad, le propuso a sus padres un trato: si él lograba ganar más de $1 millón de dólares antes de cumplir los 18 años, ellos respetarían su decisión de no matricularse en una universidad para continuar con su vida de emprendedor.

Gracias a su enorme ingenio y determinación, consiguió alcanzar la meta y se dedicó por completo a administrar sus inversiones en la ciudad de Los Ángeles, logrando así forjar una sólida reputación como inversor precoz y como un joven de ideas disruptivas para revolucionar el sistema educativo.

En el 2017, Erik vendió, a otro millonario de bitcoins de su misma ciudad, su prometedora startup Botangle. El comprador le ofreció dos métodos de pago: un pago en metálico de $300 mil dólares o uno con una transferencia de 300 bitcoins, que para principios de ese año tenía un valor aproximado de $1.000 dólares cada unidad. El joven eligió la segunda opción a pesar del duro momento que estaba sufriendo la criptomoneda, cuyo valor había caído y ya muchos hablaban de su inminente fracaso. Sin embargo, tras pasar los meses, nuevamente el tiempo le daría la razón…

Gracias a esta decisión, su fortuna se incrementó considerablemente. Para finales del año, Erik poseía un total de 403 Bitcoins y la moneda alcanzó un valor de $5 mil dólares la unidad, convirtiéndolo en uno de los criptomillonarios más jóvenes de la historia a la edad de 18 años, con una fortuna personal de más de $2 millones de dólares.

Este hecho captó rápidamente la atención de varios medios de comunicación e inversionistas que destacaron la historia y la suerte del chico.

“Recuerdo que cuando se publicó el primer artículo sobre mí, lo envié al peor profesor que tuve, que me dijo que acabaría trabajando en un McDonald’s. En el asunto decía: ‘mírame ahora, soy millonario’. Nunca recibí respuesta.” -Contó el joven.

Unos años más tarde, aprovechando el aumento de su fortuna, invirtió en otros proyectos, como una tienda que estableció en Los Ángeles. Luego, volvió a comprar su empresa Botangle para retomar su firme objetivo de mejorar el sistema educativo. Además, decidió darse un lujo: comprarse su propio auto Lamborghini.

Actualmente, Erik está próximo a cumplir 23 años, posee una fortuna personal de más de $5 millones de dólares y sigue trabajando e invirtiendo en múltiples proyectos relacionados con tecnología, esa industria que le apasiona y que tantos beneficios le ha dado. Otra de sus iniciativas es Freedom Phone, un smartphone del cual se asegura que es capaz de hacer todo lo que pueden hacer los mejores teléfonos móviles, excepto “censurarte y espiarte”. Este proyecto le interesa especialmente porque considera que famosas compañías tecnológicas como Google y Twitter utilizan sus plataformas para censurar contenido político de inclinación conservadora. Él, como joven conservador, se ha comprometido con poner todo su talento a disposición para luchar por una verdadera libertad de expresión. También, anunció en sus redes sociales que está trabajando en su propio sistema operativo y que próximamente lanzará una tienda de aplicaciones llamada PatriApp Store, la cual no tendrá censura ni baneará aplicaciones.

Cómo dato curioso, si Erik hubiese mantenido hasta marzo del 2021 los 403 bitcoins que poseía en 2017, tendría una fortuna personal de aproximadamente $23 millones de dólares, pues en ese momento la criptomoneda alcanzó un valor de más de $58 mil dólares por unidad.

Lecciones empresariales de un joven millonario

¿Qué lecciones podemos aprender de este caso de éxito? A continuación, te compartimos algunas de ellas:

  1. Estar a la vanguardia de las tendencias tecnológicas: Si el pequeño niño de Posts Falls no se hubiera informado sobre nuevas tecnologías y las tendencias digitales, jamás hubiera confiado en los bitcoins, por lo que habría perdido la gran oportunidad que lo ayudó a construir su fortuna. Donde muchos vieron algo sin trascendencia, él vio una oportunidad de negocios gracias a que era consciente del gran potencial de la tecnología detrás de la criptomoneda.

  2. Tener visión y una meta clara: Desde muy temprana edad, Erik vinculó sus intereses empresariales con objetivos sociales, como mejorar el sistema educativo brindando mejores herramientas que las tradicionales o garantizar una mayor seguridad y libertad de expresión con el desarrollo de un nuevo teléfono inteligente. Sin duda alguna, la innovación, cuando va de la mano de una causa importante que promete tener un impacto social relevante, es muchísimo más valiosa.

  3. Aceptar los riesgos y tener paciencia: La primera vez que el joven invirtió, lo hizo a los 12 años comprando 100 bitcoins. Luego de esto no se apresuró a vender sus activos a la primera oportunidad que le garantizaba ganancia, sino que supo esperar los años necesarios para que esta inversión se convirtiera en una cantidad realmente significativa. De la misma forma, cuando eligió vender su startup en bitcoins y no en dólares, lo hizo corriendo un riesgo interesante, pues le apostaba a una futura valorización de la divisa. Así, la combinación de estas dos virtudes, la paciencia y el carácter para asumir riesgos, lo condujeron a convertirse en millonario a muy corta edad.

Así concluimos la fascinante historia de Erik Finman, un joven visionario y arriesgado que, desde muy temprana edad, despertó una gran pasión por la tecnología y encontró en ella una oportunidad para invertir y emprender, convirtiéndose en millonario en el proceso e impactando la vida de miles personas a través de sus proyectos. En sus propias palabras:

“Las personas solo te atacaran si están haciendo menos que tú. Los ataques siempre vienen desde abajo, ten siempre eso en mente. Si no te conviertes en millonario en los próximos 10 años, entonces es tu culpa.”

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1 comentarios:

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William delete 11 de octubre de 2021, 16:02

Interesante historia, el sistema educativo actual solo está limitando al estudiante, la visitón que Erik tuvo a tan corta edad fue lo que lo llevo a ser el millonario que es ahora, además es de resaltar que como lo mencionas él tuvo algo que mucho adultos hemos perdido: la curiosidad y la capacidad de arriesgarse, virtudes que todos necesitamos para lograr cambios reales en nuestra vida, la gran mayoría nos hemos estancado en un conformismo y en una comodidad que nos ha tenido estancados donde estamos, Lo que hizo Erik no debe servir de ejemplo y empuje para hacer cambios reales en nuestra vida.

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