La historia detrás del juguete más vendido en el mundo: El Oso Teddy

26 de septiembre de 2019

La historia detrás del juguete más vendido en el mundo: El Oso Teddy

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La historia del Oso Teddy

La historia de Margarete Steiff y el Oso Teddy

El “Oso Teddy” es considerado como el peluche más exitoso de todos los tiempos. Incluso, llegó a ser el juguete más vendido del mundo en el siglo XX… ¿a qué se debe la popularidad de este particular oso?

La historia del Oso Teddy comienza con Margarete Steiff, quien nació en el año 1847 en la pequeña población de Giengen an der Brenz, a unos 80 kilómetros al este de Stuttgart – Alemania.

Cuando tenía un año y medio de edad, Margarete se vio afectada por la poliomielitis y quedó sentada en silla de ruedas por el resto de su vida.

Su afición por la costura y el deseo de no ser una carga para su familia, la motivó a hacerse fabricar una máquina de coser para poder adaptarla a su silla de ruedas. Le hizo cambiar el mecanismo de lado para poder utilizar la rueda con la mano en la que tenía más fuerza.

Tenía una gran voluntad y espíritu de superación, eso la llevó a luchar contra todo obstáculo que se le presentó para poder fundar su propia empresa. En aquella época, la sociedad no veía con buenos ojos a una mujer empresaria.

En 1877, la pequeña empresa de Margarete Steiff comienza a vender sus primeras prendas de vestir y artículos para el hogar.

Margarete Steiff y el Oso Teddy

Una oportunidad de negocios: juguetes para niños

Su sensibilidad por el diseño y su imaginación, la llevaron a inventarse un elefante de fieltro rosa, que fue diseñado para ser utilizado como un alfiletero. Al notar que muchas personas se encantaban de verlo y le pedían que les fabricase uno, decidió elaborar más de estos artículos para ponerlos en venta. Sin embargo, para sorpresa suya, el elefante era especialmente popular entre niños, quienes disfrutaban jugando con él.

Durante el año de 1886 se vendieron más de 5 mil de estos elefantes como juguetes, por lo que la empresa comenzó a añadir otros animales a su catálogo de productos. Al ver que el negocio se ampliaba, Fritz Steiff, hermano de Margarete, asumió la responsabilidad de las ventas.

Margarete y Fritz habían identificado una interesante forma de promocionar sus juguetes: periódicamente publicaban catálogos de todos los productos con los que contaba su empresa. En aquel entonces, los catálogos solo eran utilizados por tiendas de ropa y para vender artículos de moda. Su primer catálogo fue publicado en el año de 1892.

En 1893 llegó la feria de Primavera de Leipzig – Alemania. Las ferias en esa época eran el medio por el cual los productos se daban a conocer en el mundo, por tanto, se requería una inversión significativa para participar en ellas. Margarete sentía que esa oportunidad no debería ser desaprovechada, de este modo sus juguetes se presentaron por primera vez en las ferias mundiales y su sociedad fue inscrita en el Registro Mercantil como una fábrica de juguetes.

Gracias a su constante participación en las ferias y a sus publicaciones de catálogos de productos, en 1895 se hicieron los primeros contactos de negocios en el extranjero, en Harrods - Londres.

Richard Steiff y el Oso Teddy

Theodore Roosevelt y el Oso Teddy

En 1897, Richard Steiff, el sobrino de Margarete, comenzó a trabajar en la empresa. Richard fue el responsable de crear el primer oso moderno articulado, con brazos y piernas móviles. Lo llamó “Bär 55 PB”, nombre que hacía referencia a los 55cm de altura que medía, P (plüsch: peluche) = a que estaba fabricado de felpa, y B (beweglich: móvil) = a que era articulado.

En la primavera de 1902 ocurrió en Estados Unidos un hecho histórico que jugaría un papel determinante en el éxito de los osos de peluche fabricados por la empresa de Margarete

El presidente de la época, Theodore Roosevelt, se desplazó al sur de su país para resolver un conflicto fronterizo entre Lousiana y Mississipi. Sus anfitriones le prepararon una cacería de osos con el deseo de que regresara a casa con un trofeo.

Los primeros días de la cacería transcurrieron sin éxito, hasta que los guías encontraron un oso, lo golpearon y lo amarraron para que Roosevelt sólo le diera el tiro de gracia. El presidente al ver al animal sometido, se negó a dispararle alegando que sería antideportivo hacerlo.

Este hecho tuvo gran repercusión en los medios, pero se hizo especialmente conocido gracias a una caricatura realizada por Clifford K. Berryman, en la que se representaba el acto de “compasión” que Roosevelt tuvo con el oso.

En 1903 en Alemania, la Empresa de Steiff participó en la Feria de Leipzig de ese año. Presentaron por primera vez su moderno oso articulado Steiff “55PB”, que pasó desapercibido hasta que, el último día de la feria, se acercó a su stand un representante de Borgfeldt, el importador de juguetes más importante de Nueva York. Richard Steiff le mostró su oso de peluche y el representante quedó tan entusiasmado cuando lo vio que le compró los 3 mil ejemplares producidos. El Oso fue presentado en EE.UU. con el nombre de “Friend Petzy”.

En este mismo año, la fama del caricaturista Clifford K. Berryman crecía gracias a agregar un pequeño oso decorativo a todas sus caricaturas de Roosevelt. La empresa Borgfeldt, al percibir la popularidad del presidente “Teddy” Roosevelt y de sus caricaturas con pequeños oseznos, decidió cambiar el nombre de su oso articulado, de “Friend Petzy” a ”Teddy Bear” (Oso Teddy, en español).

Las ventas se dispararon. Tener un “Oso Teddy” en el hogar alentaba el sentimiento patriótico de los estadounidenses y los niños se morían por abrazar a uno.

El juguete llegó a conocerse en el mundo entero. Sólo en 1907 se vendieron más de un millón de Osos Teddy en todo mundo. La Fábrica Steiff contaba con 400 obreros y produjo en ese año alrededor de un millón y medio de juguetes.

Museo Steiff

El legado de Margarete Steiff

Tras más de 130 años desde su fundación, la compañía Margarete Steiff GmbH sigue posicionada como una de las principales fabricantes de juguetes de calidad a nivel global, llegando a facturar más $80 millones de dólares al año en ventas dentro y fuera de Alemania.

En el centenario de su fundación, la empresa inauguró el Museo Margarte Steiff en Giengen an der Brenz (su ciudad natal), creando así un verdadero “mundo de peluche”. Actualmente, además del museo, los fanáticos y coleccionistas de las ediciones especiales pueden admirar las creaciones de Steiff en las galerías de Hamburgo, Berlín, Viena, Núremberg, Stuttgart, Kiel, Hannover, Wiesbaden, Zúrich y Londres.

Sin lugar a dudas, la historia de Margarete Steiff y del Oso Teddy está llena de valiosas lecciones para emprendedores. A continuación, te compartimos algunas de ellas:

  • Convicción y determinación. En primer lugar, es de destacar la convicción y determinación de Margarete, quien pese a no poder caminar y al machismo de la época, siempre luchó por salir adelante, logrando así construir una empresa millonaria con ventas en todo el mundo.

  • Ingenio y creatividad. En segundo lugar, vemos también la importancia de arriesgarnos a intentar hacer las cosas de manera diferente. Margarete y su hermano todo el tiempo estaban explorando nuevas maneras de promocionar sus productos, desafiando así su propia creatividad e ingeniándoselas para incrementar las ventas de maneras poco convencionales para la época.

  • Aprovechar las oportunidades. En tercer lugar, es fundamental estar atentos a las señales del mercado y aprovechar las oportunidades que se nos presenten. Aunque inicialmente la empresa de Steiff no fabricaba juguetes, la emprendedora no dudó en incursionar en este mercado al percatarse del potencial que allí había. De la misma forma, la empresa Borgfeldt acertó al cambiar el nombre del oso de peluche para aprovechar la popularidad del presidente.

  • Paciencia y persistencia. Y, en cuarto lugar, destacamos los valores de la paciencia y la persistencia. La estrategia de participar en ferias no rindió frutos inmediatamente. Transcurrieron 10 años para que esta inversión les permitiera lograr el objetivo de expandir el negocio a nivel global, pero al final las cosas resultaron mejor de lo que alguna vez hubiesen imaginado.

En 1909, Margarete Steiff falleció a la edad de 61 años a causa de una neumonía, pero dejaría un legado empresarial que trascendería hasta nuestra época. Sus sobrinos tomaron la dirección de la empresa, continuando así con una historia que inició en las manos de una mujer que jamás se dejó limitar por las barreras que la vida le impuso. En palabras de la propia Margarete Steiff: “Aquel que cree en sí mismo, es libre.”

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1 comentarios:

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Johanna delete 27 de septiembre de 2019, 16:52

Es una historia fascinante, esto comprueba una vez mas que las limitaciones solo están en nuestra mente, y que si queremos podemos lograr cosas grandes.

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