Fábula Empresarial: El elefante sumiso

18 de marzo de 2020

Fábula Empresarial: El elefante sumiso

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Fábula empresarial - El elefante sumiso

Joe era un pequeño elefante que había quedado huérfano luego de que la cacería de elefantes en África le dejara sin su querida madre. Desde entonces, fue acogido en uno de los circos más famosos de Europa.

Al llegar a su nuevo hogar, fue inmediatamente anclado al suelo con una gran estaca de madera y una gruesa cadena de hierro rodeando una de sus patas. El pobre Joe, asustado y sin entender qué sucedía, comenzó a tirar de la cadena para intentar librarse. Empujó, jaló y se sacudió, pero sus esfuerzos fueron en vano. Por más que lo intentaba, no podía soltarse, pues la cadena era mucho más fuerte que él. Ya cansado y sin energía, el pequeño elefante cayó rendido en su primera noche en el circo.

Al día siguiente, tras haber recuperado algo de sus fuerzas, continuó con su tarea, pero por más que trataba de soltarse, sólo conseguía hacerse daño.  Y así por casi una semana… hasta que, finalmente, decidió resignarse y darse por vencido.

Los años pasaron y Joe creció hasta alcanzar una altura y peso considerables. Era la atracción principal del circo. Los niños se agrupaban para apreciar su enorme tamaño e imponencia. Los adultos se sorprendían con la gran fuerza y, a la vez, sumisión del animal. Durante el show, recibía aplausos, sonrisas, comida y montones de cuidados. Pero, al terminar la función, siempre era encadenado a una pequeña y vieja estaca, la misma que lo había tenido prisionero todos esos años. Y, aunque tenía la fuerza de una bestia y podría arrancarla del suelo sin problema, jamás volvió a intentar liberarse porque en su mente tenía claro que, por más que se esforzara, nunca iba a poder conseguirlo.

Reflexión:

Cada uno de nosotros es como el pequeño Joe. Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Creemos que no podemos hacer realidad los sueños e ilusiones que tenemos, porque un día lo intentamos con mucho esfuerzo y no pudimos conseguirlo. Desde entonces, tenemos grabadas en nuestra mente las palabras: “No puedo” y “Nunca podre”.

Sin embargo, hoy no somos la misma persona que antes. Hemos crecido y nos hemos hecho más fuertes e inteligentes. Y quizás eso que no funcionó antes, ahora funcione si lo intentamos de nuevo.

Es momento de que arranques con la fuerza de un elefante esa estaca que te detiene y seas libre. Es momento de que te enfrentes a todas esas limitaciones que tú mismo te pones. Es momento de que lo intentes con todas tus fuerzas y no descanses hasta lograrlo.

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