La historia de Ryan Kelly, el niño millonario de las galletas para perros

2 de agosto de 2020

La historia de Ryan Kelly, el niño millonario de las galletas para perros

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La historia de Ryan Kelly, el niño millonario de las galletas para perros

Cómo se hizo millonario Ryan Kelly

A la edad de 10 años comenzó una empresa de venta de galletas para perros gracias al apoyo de su madre. 4 años más tarde se había convertido en millonario luego de firmar un contrato con una importante cadena minorista, llegando a facturar más de $1.8 millones de dólares en ventas anuales... ¿Cómo lo logró?

El protagonista de esta historia es Ryan Kelly, un joven empresario estadounidense que nació en Stamford – Connecticut en el año 2002.

Su vida como emprendedor comenzó en el año 2011, cuando el chico tenía apenas 9 años de edad. Su madre, Daniela Kelly, quiso brindarle una mascota para que aprendiera el valor de la responsabilidad, por lo que juntos fueron al refugio para mascotas y adoptaron un Beagle de dos meses al que nombraron “Barkley”.

Ryan y sus hermanos estaban muy felices con el nuevo integrante de la familia, así que, con algunos ahorros, decidieron comprarle una bolsa de premios para mascotas. Sin embargo, Ryan se percató de que los premios tenían un mal olor, eran viscosos y dejaban su aroma impregnado en sus manos por varias horas. Incluso Barkley no los recibía debido al hedor.

“Luego de darme cuenta del mal olor y de que Barkley no comía las galletas, pensé que, en lugar de comprar otras, podría fabricar unas yo mismo que fueran saludables.” Dijo el carismático joven en una entrevista.

Le contó la idea a su madre e inmediatamente pusieron manos a la obra.

Ryan leyó unos libros de recetas de cocina y Daniela lo acompañó a consultar con varios veterinarios para encontrar sabores que fueran amigables con el estómago de su perro.

Tras una semana de investigación, hornearon una decena de galletas de banana en la cocina de su casa.

Los “premios” le encantaron a Barkley, quien con gusto se los comió todos.

Entusiasmado, el joven comenzó a preparar más.

Luego, descubrió que las galletas no solo eran apetecidas por su mascota, sino que otras mascotas vecinas a las que les ofrecía ocasionalmente también disfrutaban mucho comiéndolas.

Identificando una oportunidad de negocios

Consultó a su madre y ella le aconsejo que iniciara su propio negocio de producción y venta de galletas para perros. Tomó $200 dólares que tenía ahorrados y compró materiales, utensilios y empaques. Así nació en el 2012 la empresa “Ryan's Bakery”.

Con el negocio en marcha, Ryan y Daniela comenzaron a asistir a ferias empresariales y a eventos de mascotas para comercializar el producto. Barkley se convirtió oficialmente en la mascota e imagen de la marca junto a Ryan.

Las galletas para perro caseras tuvieron un buen recibimiento. Ryan vendía las galletas en paquetes de 8 unidades a $4 dólares. El primer mes la empresa logró facturar más de $800 dólares en ventas. Aunque parecía poco, la cifra llenó de motivación al joven, quien decidió investigar y probar nuevos sabores para sus galletas.

Poco a poco, el negocio fue creciendo y las galletas se hicieron muy conocidas en su vecindario, llamando la atención de una de sus vecinas que tenía contactos en Shark Tank, quien decidió postularlos al programa. En un principio, Ryan sintió miedo, pues creía que el programa tenía “tiburones” de verdad, pero luego investigó al respecto y practicó día y noche su pitch.

En el 2013, consiguieron presentarse en el programa. Ryan y su madre pedían la cifra de $25 mil dólares por el 25% de la compañía. Con este dinero buscaban crear un sitio web e industrializar el proceso de producción de las galletas. El emprendedor mostró gran seguridad en la presentación de su producto, aunque esto no convenció a los tiburones, quienes creían que el negocio no dejaba de ser un hobbie rentable. Sin embargo, el carisma y la pasión de Ryan por su negoció logró convencer a la empresaria Barbara Corcoran, quien decidió invertir en el negocio, pues creía que tenía potencial de crecer rápidamente a corto plazo.

Un buen producto, el apoyo de una experimentada mentora y una poderosa estrategia comercial

El apoyo e inversión de Barbara fue importantísimo para el niño y la empresa. Gracias a sus contactos, comenzó a llevar a Ryan a varios shows televisivos, le consiguió clientes mayoristas de cadenas de supermercados y tiendas especializadas en productos para mascotas, como PetSmart. Además, influyó bastante en la creación de marca y en la estandarización del producto, contactando al joven con varios nutricionistas, chefs y veterinarios para mejorar el producto y potenciar sus beneficios para las mascotas.

Las galletas se distribuían en 3 sabores distintos: mantequilla de maní, calabaza y queso; a un precio de $9.50 dólares el paquete.

El nombre “Ryan´s Barkery” presentó problemas legales en algunos estados del país, así que decidieron cambiarlo a “Ry's Ruffery” en el 2014.

El mayor reto en la vida de Ryan

La historia y el carisma innato del joven Ryan comenzó a llamar la atención del público estadounidense, que lo veía en la televisión y en otros medios. Esto impulsó significativamente las ventas de la empresa, llegando a facturar más de $1.8 millones de dólares en el año 2016. Incluso, ese año fue invitado al programa Beyond the Thank, donde contó cómo había sido el proceso y qué tanto había evolucionado su negocio tras presentarse en Shark Thank y haber recibido el apoyo de Barbara.

Los éxitos para Ryan y su empresa no hacían más que comenzar; sin embargo, un hecho desafortunado terminó por opacar el deseo de emprendimiento del chico...

Daniela Kelly falleció el 18 de octubre del 2018 a la edad de 48 años, debido a problemas de hipertensión que le habían ocasionado previamente un derrame cerebral. Su muerte se dio pocos días después de la transmisión del programa Beyond The thank donde participó con su hijo.

Daniela era un soporte inmenso para el pequeño Ryan; fue quien desde el inicio le apoyó en su idea de emprender y hasta el día de su muerte trabajó como directora de ventas en la empresa que juntos comenzaron. Su esposo e hijos quedaron devastados con el deceso y Ryan decidió pausar los pedidos de galletas en su sitio web y cancelar los contratos con las grandes superficies. Desde entonces, pocas son las noticias que se tienen de su emprendimiento.

¿Podrá Ryan reponerse de esta pérdida y continuar solo su camino como emprendedor?

Actualmente, Ryan tiene 18 años y vive con sus dos hermanos y su padre. Las redes sociales y la página de “Ry's Ruffery” se encuentran completamente abandonadas. Sus clientes esperan que pronto el joven decida continuar con la venta de sus excelentes galletas para perro.

Así concluimos la historia de Ryan Kelly, un emprendedor apasionado, curioso y creativo que convirtió el amor por su mascota en un negocio que le permitió hacerse millonario desde muy chico, posicionándolo así como uno de los empresarios exitosos más jóvenes de su país, pero que ahora enfrenta el mayor reto de su vida. En sus propias palabras:

“No dejes que nadie te diga lo que no puedes hacer. Lo que más me apasiona de mi empresa es el poder hacer algo relevante, nunca busqué el dinero o la fama, simplemente quería mejorar algo que se podía mejorar.”

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