El exitoso empresario colombiano que construyó un imperio vendiendo pizza

12 de abril de 2021

El exitoso empresario colombiano que construyó un imperio vendiendo pizza

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La historia de Rafael Mendoza, fundador de Zirus Pizza

La historia de Rafael Mendoza, fundador de Ziru’s Pizza

Debido a la muerte de su padre, tuvo que trabajar desde muy chico para ayudar a su familia. A los 12 años, aprendió a cocinar y desarrolló una gran pasión por el arte culinario. A los 23 años, inició su propio negocio y pocos meses después lo perdió todo por culpa de la violencia. Hoy en día, es un reconocido líder empresarial y es dueño de una cadena de pizzerías que facturan más de $2.8 millones de dólares anuales¿Cómo lo logró?

El protagonista de esta historia es Rafael Mendoza, quien nació en Santander, Colombia.

Cuando Rafael tenía 7 años de edad, su padre falleció en un accidente aéreo, dejándolo a él, a sus cuatro hermanos y a su madre en medio de enormes dificultades económicas. Desde ese momento, comenzó a trabajar ayudando con la limpieza y atención de una pequeña tienda de decoración que era el sustento de la familia.

Descurbiendo su pasión por la cocina

A la edad de 12 años, consiguió trabajo como ayudante de su vecina, Ernestina de Gómez, quien se dedicaba a preparar comida para eventos. Allí realizaba labores como limpiar hojas para tamales, rellenar pavos y moler maíz.

Con el pasar de los días, Ernestina le fue enseñando a cocinar y el joven descubrió que sentía una gran pasión por el arte culinario.

Tras terminar el colegio, comenzó a trabajar en diferentes pizzerías para poder pagarse la universidad; sin embargo, a su madre no le agradaba la idea de que se dedicara a cocinar:

“Antes, la profesión de cocina no era valorada, entonces mi mamá me decía que no me dedicara a eso, pero yo no renunciaba a mi sueño. Yo estudiaba administración entre semana y trabajaba en cocina los fines de semana. Yo llegaba untado de masa y lleno de harina a estudiar en la universidad.” –Dijo Rafael en una entrevista.

Iniciando su primer negocio

A la edad de 23 años, mientras trabajaba en una pizzería de Bucaramanga llamada “La Fragata”, un cliente le comentó que iba a abrir una pizzería y que quería contratarlo. Rafael le respondió que solo aceptaría si le permitía unirse como socio, pero finalmente no lograron llegar a un acuerdo.

Meses más tarde, ese mismo cliente lo buscó y le ofreció que le comprara la pizzería. Pese a no tener mucho dinero, no lo pensó dos veces y le dijo que sí.

Lleno de determinación, tomó sus ahorros, pidió prestado todo lo que pudo y se asoció con un conocido para reunir el capital que necesitaba. Así logró recaudar el equivalente a unos $12.500 dólares actuales y se hizo dueño del negocio.

La pizzería, llamada “Ziru’s Pizza”, tenía 100 metros cuadrados y contaba con capacidad para 12 comensales. Allí inició Rafael su aventura como emprendedor ofreciendo panzarottis y pizzas de sabores tradicionales como hawaiana, pollo con champiñones y mariscos, además de una de tocineta con ciruela que a los clientes les gustaba mucho.

Conforme transcurrían los meses, el negocio se iba consolidando y comenzaba a generar sus primeras ganancias, las cuales se destinaban en mayor parte a pagar las cuotas de los préstamos que el joven empresario había solicitado; sin embargo, justo entonces ocurriría un desafortunado suceso que destrozaría los sueños de Rafael…

Superando toda clase de osbtáculos

Era el año 1989 y la violencia en Colombia se encontraba desbordada a causa de la guerra entre el estado y los cárteles del narcotráfico. En muchas ciudades del país, entre ellas Bucaramanga, existía el constante temor de que pusieran bombas para atacar periodistas, trabajadores públicos o policías.

“Yo me quedaba a dormir en mi pizzería porque me daba mucho miedo que llegaran a ponerle una bomba. Nosotros estábamos ubicados en el primer piso de la Cadena Radial Colombiana y por esos días estaban poniendo bombas en los medios de comunicación. Dormía con un ojo abierto.” -Contó el empresario.

Solo dejó de dormir en la pizzería cuando se enteró de que sus vecinos habían cambiado de dueño y pensó que ya no serían un blanco de la guerra, pero la madrugada de un domingo recibió una fatídica llamada en la que le informaban que una bomba había destruido su negocio. Rápidamente se dirigió al lugar y se encontró con un panorama desolador: el horno estaba torcido, los muebles se habían convertido en cenizas y casi todo había quedado destrozado. Buscó entre los escombros y logró apenas rescatar un par de sillas que aún conserva.

Pese a haberlo perdido prácticamente todo, su ilusión seguía intacta y no estaba dispuesto a renunciar a su sueño de ser empresario.

Para recuperarse, consiguió trabajo en una pizzería y habló con las personas a las que les debía dinero para explicarles lo sucedido y solicitarles una prorroga en el pago de las cuotas.

Poco a poco comenzó a ahorrar, hasta que completó lo suficiente para abrir nuevamente Ziru’s Pizza.

Debido a su limitado presupuesto, solo pudo conseguir un pequeño local que no era muy bonito ni adecuado, por lo que tuvo que instalar una carpa para atender a los clientes.

A los tres meses de abrir ese local, la calle en que estaba ubicado recibió un aval de ampliación. Tan pronto como iniciaron las obras, el flujo de clientes se redujo considerablemente y el negocio entró en crisis; sin embargo, Rafael no iba a rendirse tan fácil:

“Me decían que le dejara de tirar piedras a la luna… que renunciara a crear empresa, pero yo estaba decidido a prosperar. ¿Qué me motivaba? Ver que, aunque no llenaba el restaurante, llegaba mínimo una persona cada día, siempre teníamos la ventica; y con ese pensamiento me levantaba y abría mi negocio.” -Fueron sus palabras.

Una vez terminaron las obras, el negocio pudo recuperar su ritmo de crecimiento y comenzó a posicionarse en la zona gracias a la calidad de los productos y a la excelente atención que Rafael brindaba a los clientes.

A medida que el negocio crecía, fue incluyendo nuevas opciones en el menú, como pastas, hamburguesas, sándwiches, mazorcadas, ensaladas, lasañas y una amplia variedad de sabores de pizzas y panzarottis. También, invirtió para mejorar el aspecto del local y brindar un ambiente más agradable.

Creciendo con paciencia y determinación

Diez años más tarde, Ziru’s Pizza abre su segundo local en la ciudad, marcando así el inicio de la expansión de la cadena. Poco tiempo después, se establecieron dos locales más en Bucaramanga y uno en Cúcuta.

Parecía que al fin la vida le sonreía a este resiliente empresario, pero la violencia nuevamente interferiría en sus planes:

“Me tocó salir corriendo con mis hijos y mi esposa en el año 1999 porque me amenazaron con matarme al niño de cinco años. Nos fuimos para Costa Rica y allá me recibió en el aeropuerto el empresario Jacobo Alvarez, más conocido como ‘Don Jacobo’, quien también debió salir del país por su seguridad.” -Explicó Rafael.

Durante cinco años vivió en Costa Rica junto a su esposa y sus tres hijos. Allí estableció un Ziru’s Pizza para no quedarse “cruzado de brazos”, aunque también dedicaba gran parte de su tiempo a gestionar sus negocios en Colombia; y, cada vez que podía, viajaba para recorrer sus locales, conversar con los trabajadores y explorar oportunidades de negocio.

En el año 2004, vendió la pizzería en Costa Rica y regresó a Colombia con su familia para seguir trabajando en la expansión de su cadena.

En los siguientes años, abrió locales de Ziru’s Pizza en las ciudades de San Gil, Ibagué, Piedecuesta y Barrancabermeja.

En el 2017, se aventuró a iniciar un nuevo negocio llamado “El Zurrón”, un restaurante experiencial que ofrece una amplia variedad de platos típicos de la región Santander.

En el 2018, fue elegido como “Mejor empresario gastronómico” en los Premios “La Barra”, un reconocimiento a su destacado aporte a la industria restaurantera del país.

En el año 2020, la vida pondría a prueba una vez más la tenacidad de Rafael…

Enfrentando la crisis de la Covid-19

La expansión de un coronavirus llamado SARS-CoV-2 desató una crisis global que obligó a que muchos países tuvieran que implementar cuarentenas totales y otras medidas de aislamiento social. En cuanto Rafael se percató del riesgo, inmediatamente ordenó el cierre de sus establecimientos, incluso antes de que el gobierno colombiano lo decretara, pues para él la salud de sus trabajadores era lo primordial.

Ante la difícil situación, tuvo que hacer ajustes de costos, implementó herramientas virtuales y se las ingenió para desarrollar nuevos productos que le permitieran seguir operando hasta que tuviera la posibilidad de volver a abrir sus puertas al público, de esta forma logró mantener los salarios y los puestos de sus trabajadores, aunque confiesa que no fue una tarea fácil y llegó a pensar que iba a quebrar.

Apenas se estabilizó un poco, retomó sus planes de expansión, abriendo tres nuevas pizzerías: una en Girón, una en Mesa de Los Santos y una en Bogotá. Sus allegados lo criticaron y lo tildaron de “loco” por abrir nuevos locales en medio de una pandemia, pero él considera que su rol como empresario es justamente invertir en este momento para apoyar la reactivación de la economía del país.

Rafael Mendoza: Uno de los empresarios más exitosos de Colombia

Actualmente, Ziru’s Pizza cuenta con 15 establecimientos en 8 ciudades, genera empleo para más de 250 personas y factura más de $2.8 millones de dólares anuales, posicionándose como la cuarta pizzería de marca nacional con mayores ventas en Colombia y la séptima en el ranking de las nacionales e internacionales.

Rafael, por su parte, continúa ejerciendo como director general de sus restaurantes. Afirma que su pasión por el negocio sigue intacta y va todos los días a sus establecimientos verificando que sus productos no pierdan la esencia del sabor que por décadas ha conquistado a los clientes. Además de su rol como empresario, también ha asumido el reto de apoyar a otros empresarios participando en cargos directivos en organizaciones como la Cámara de Comercio de Bucaramanga y la Asociación Colombiana de Restaurantes.

Así concluimos la inspiradora historia de Rafael Mendoza, un apasionado empresario gastronómico que ha luchado incansablemente por hacer realidad sus sueños, enfrentando con determinación cada uno de los obstáculos que la vida ha puesto en su camino y demostrándonos que con persistencia podemos lograr todo lo que nos propongamos. En sus propias palabras:

"El secreto de Zirus es que es un sitio familiar; viene desde el más pequeño hasta el adulto mayor porque generamos confianza. Estamos metidos en el corazón de las familias. Siempre escucho a mis clientes y trato de satisfacerlos. Agradezco a las personas que confiaron en mí, pero todo se lo debo a seguir al pie de la letra un consejo de mi mamá: ‘Sea honesto por virtud y por negocio’."

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