El exitoso empresario colombiano que comenzó vendiendo cinturones en la calle

22 de marzo de 2020

El exitoso empresario colombiano que comenzó vendiendo cinturones en la calle

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El exitoso empresario colombiano que comenzó vendiendo cinturones en la calle - Vélez

La historia de Juan Raúl Vélez, fundador de "Vélez"

Con apenas 22 años, todos los días fabricaba en su cama cinturones de reata y algodón que salía a vender por las calles de Medellín. Hoy en día es dueño de una empresa que fabrica productos en cuero, factura más de $100 millones de dólares al año, cuenta con más de 4.000 empleados y vende en 7 países de Latinoamérica… ¿Cómo lo logró?

El protagonista de esta historia es Juan Raúl Vélez, un exitoso empresario colombiano que nació en la ciudad de Medellín en 1960.

Su vida como emprendedor comenzó desde muy temprana edad, vendiendo frutas en el barrio donde vivía. Principalmente comercializaba limones que su padre conseguía en el campo para que Juan y sus hermanos se ganaran su mesada.

Su pasión por las ventas lo llevó a abandonar sus estudios de secundaria, pues estaba más interesado en hacer negocios y generar ingresos propios.

A la edad de 22 años consiguió un trabajo para vender cuchillas de afeitar en las tiendas de las comunas de Medellín. Todos los días salía con un gran maletín lleno de cuchillas y desodorantes. Vestía un traje elegante que debía usar como uniforme, pero Vélez era irreverente y prefería no utilizar corbata. Dos veces fue descubierto por sus superiores, y esto hizo que lo despidieran.

Pronto consiguió un trabajo con un amigo que vendía correas. Luego de varios meses trabajando allí, le debían aproximadamente unos $1.000 dólares en comisiones que se habían atrasado en pagarle. Entonces, Juan Raúl le propuso a su amigo que se hicieran socios. Sin embargo, este se negó y optó por pagarle el dinero de las comisiones.

“Una gran parte del éxito o el fracaso de una persona, es si ya todo lo tiene resuelto. Eso es un fracaso. Yo pienso que el hambre y la necesidad es muy importante, para que una persona sea exitosa.” Dijo Vélez en un conversatorio.

Iniciando su primer negocio propio

Con las ganancias de sus comisiones hizo un préstamo de $500 dólares a su amigo y con los $500 dólares restantes adquirió materias primas para fabricar sus propios cinturones.

Día tras día Juan Raúl fabricaba 10 docenas de Reatas de algodón. Sobre su cama cortaba los materiales con una tijera y les añadía las hebillas de enganche. Luego se disponía a ir en bus al centro de la ciudad para venderlas en las calles o en las tiendas del sector.

Con sus primeras ganancias invirtió en una moto para transportar sus productos. Llegó a fabricar y vender hasta 200 cinturones diarios. Poco a poco los grandes almacenes de ropa comenzaron a interesarse en sus productos, y fue así como consiguió una oportunidad con una de las empresas de confecciones más grande de Colombia en aquel entonces.

Confecciones “El Cid” decidió probar a Juan con un pedido de 300 cinturones de cuero, los cuales eran muy fáciles de fabricar, pero, debido al material que usaba, tuvo que tercerizar la confección con otra pequeña empresa de la ciudad dedicada a la manufactura de dicho material, para así poder cumplir con el pedido.

Tras cumplir con el contrato satisfactoriamente, “El Cid” aumentó la cantidad del pedido a 500, luego a 1.500 y, posteriormente, al ver el compromiso de Juan Raúl, decidieron encargarle toda la producción.

De emprendedor a empresario

Para cumplir con la demanda, se vio obligado a crear su propia fábrica, así que absorbió a quienes hasta el momento le estaban ayudando con la fabricación de los cinturones, pidió un préstamo bancario y montó un pequeño taller que contaba con 100 empleados dedicados a crear más de 50 mil cinturones al mes, que posteriormente se convertirían en 50 mil cinturones al día.

Gracias a estas inversiones el negocio de Juan Raúl comenzó a prosperar, pero también llegaron retos más grandes.

Pese a que su cartera de clientes aumentaba constantemente, sus ventas se veían afectadas por fabricantes de correas que ofrecían productos más baratos. Fue allí donde se dio cuenta que, para diferenciarse, debía crear una marca propia.

Así, en 1986 nace Vélez, una empresa que fundó junto con Ana María Echeverri, su esposa. Con el negocio establecido y la marca creada, durante 5 años se dedicaron a vender sus productos en pequeñas boutiques de Medellín.

Con el pasar del tiempo fueron agregando nuevos productos a su catálogo, como bolsos, que eran diseñados por la esposa de Raúl. Además, como al momento de fabricar los bolsos sobraba bastante material, comenzaron a confeccionar billeteras. Y, como sus clientes les preguntaban qué zapatos se podían combinar con dichos bolsos, decidieron crear una línea de calzado.

Todo parecía marchar bien para Juan Raúl y su empresa Vélez, pero dos factores hicieron que este emprendedor tomara la decisión más importante para su negocio.

Invirtiendo para hacer crecer su empresa

Juan no estaba muy contento con algunos distribuidores que se tardaban demasiado en realizarle los pagos. Adicional a esto, tampoco se sentía muy cómodo con la forma en que sus productos eran exhibidos. Entonces, en 1994 decidió abrir su primera tienda Vélez.

Para su fortuna, este hecho representó un gran impulso para el negocio, que creció rápidamente gracias a la acogida de las tiendas y sus productos, que se posicionaron como sinónimo de calidad y prestigio.

Para el año 2000, ya tenían 23 tiendas. Hoy en día Vélez cuenta con más de 300 establecimientos distribuidos por gran parte de Latinoamérica.

En el año 2009, buscando tener una operación que no dependiera de terceros, Juan Raúl decide fundar un complejo industrial dedicado a la fabricación de herrajes para sus cinturones, hebillas para sus bolsos y plantillas para sus zapatos.

La gran demanda de sus productos y su rápida expansión con locales por todo el país, hicieron que Vélez tuviera problemas para encontrar proveedores de materias primas, viéndose en la obligación de crear su propia curtiembre en el año 2017 para abastecer de pieles a su fábrica de productos en cuero.

Dicha planta es una de las más modernas y ecológicas de toda Latinoamérica; cuenta con altos estándares de calidad y su propia planta de tratamiento de aguas residuales para disminuir el impacto ambiental. Además, no solo abastece de materias primas a Vélez, sino que también tiene como clientes a otros fabricantes del país.

Uno de los empresarios más exitosos de Colombia

Actualmente, Vélez es una marca consolidada que genera 4.000 empleos directos y 2.500 indirectos. Factura más de $100 millones de dólares anuales con ventas en más de 7 países. Su diverso catálogo de productos, que incluye ropa, zapatos, bolsos, accesorios y perfumes, son sinónimo de calidad, prestigio y moda.

Por su parte, Juan Raúl tiene 60 años y ejerce como presidente de Vélez. Diariamente se encarga de supervisar toda la cadena de producción de su empresa, que comprende desde la materia prima hasta los distribuidores; y planea en los próximos años llevar su marca y sus productos a Europa y el resto de América.

Así concluimos la inspiradora historia de Juan Raúl Vélez, un exitoso empresario colombiano que, con visión, determinación y pasión por las ventas, logró crear una de las marcas de productos en cuero más reconocidas de Latinoamérica. En sus propias palabras:

“Las crisis son oportunidades, hay que concentrarse en las fortalezas y delegar las debilidades. La mejor estrategia es reinventarse permanentemente, pensar positivamente, trabajar duro y ponerle pasión a todo lo que hacemos. Al final el éxito debe hacernos más humildes.”

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