La historia de Harland Sanders, fundador de KFC

29 de enero de 2020

La historia de Harland Sanders, fundador de KFC

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La historia de Harland Sanders, fundador de KFC

La increíble historia del Coronel Sanders y KFC

A la edad de 62 años se encontraba quebrado, endeudado y viviendo de una pensión de $105 dólares mensuales que le daba el gobierno. 12 años más tarde se había convertido en multimillonario y era mundialmente reconocido gracias a su negocio de venta de pollo frito… ¿Cómo lo logró?

El protagonista de esta historia es Harland Sanders, mejor conocido como “El Coronel Sanders”, quien nació el 9 de septiembre de 1890 en la comunidad agrícola de Henryville, Indiana, en Estados Unidos.

Desde muy chico, tuvo que enfrentar grandes dificultades… Harland fue el mayor de 3 hermanos de una humilde familia de ascendencia irlandesa. Cuando apenas tenía 5 años de edad, su padre murió, por lo que se vio obligado a aprender a trabajar y cocinar para ayudar a su familia.

Unos años más tarde, cuando Sanders cumplió 12 años de edad, decidió abandonar la escuela para trabajar de tiempo completo en la granja familiar.

En aquella época, su madre se volvió a casar, pero su nuevo esposo constantemente maltrataba a Harland y a sus hermanas.

Cansado de los maltratos de su padrastro, a la edad de 13 años el joven guardó sus pertenencias en una caja y huyó para mudarse a la casa de sus tíos en New Albany.

A la edad de 15 años, mientras trabajaba como conductor de tranvías en New Albany, entabló una conversación con dos hombres, quienes eran reclutadores del ejército y lo convencieron de que efectivamente el ejército era el lugar para él.

Falsificó su certificado de nacimiento para poder enlistarse en el ejército y completó su servicio militar en Cuba.

Tras regresar a Estados Unidos, se trasladó a Sheffield, Alabama. Allí estudió leyes por correspondencia y tuvo todo tipo de empleos, como marino mercante, vendedor de seguros, bombero en los ferrocarriles y granjero, entre otros.

En 1908 contrajo matrimonio con Josephine King, con quien tuvo tres hijos: Margaret, Harland David Sanders, Jr. y Mildred. La pareja se divorció en 1947. Un año después, Sanders se casó con una empleada de su restaurante, Claudia Price, con la que permaneció hasta el fin de sus días.

Harland Sanders, emprendedor

La vida laboral y empresarial de Harland Sanders

Harland Sanders era un hombre de un carácter muy fuerte, lo que le traería múltiples problemas en su vida laboral.

Sus días trabajando en los ferrocarriles terminaron tras protagonizar una violenta pelea con un ingeniero.

Luego, con 21 años, comenzó un curso de abogacía estudiando en la oficina de un juez en Little Rock. Encontró trabajo en el tribunal de justicia, pero al poco tiempo fue despedido por agarrarse a puñetazos con uno de sus clientes en una sala del tribunal. Según Harland, el motivo de la pelea fue que el cliente se negó a pagarle sus honorarios.

Tras pasar sin éxito de empleo en empleo, decidió lanzarse como empresario independiente.

Invirtió gran parte de su dinero en un sistema de iluminación interior basado en gas de acetileno, pero la red eléctrica de última generación llegó a las zonas rurales antes de lo esperado, por lo que el negocio fracasó.

Más adelante estableció un muy necesario cruce de ferry en Jeffersonville, Indiana. El negocio fue un éxito y le permitió construir una pequeña fortuna.

Para finales de la década de 1920, Sanders se mudó con su familia a Camp Nelson, Kentucky. Allí comenzó a trabajar como vendedor de Michelin Tire Company, pero al poco tiempo se le presentó la oportunidad de administrar una estación de servicio de Standard Oil en las cercanías de Nicholasville.

Desafortunadamente, una fuerte sequía que azotó la región en aquella época y el desplome de Wall Street de 1929, influyó negativamente en la demanda de gasolina, haciendo insostenible el negocio que administraba Harland.

En 1930 recibió una tentadora propuesta por parte de la Shell Oil Company. La empresa planeaba construir una nueva estación de servicio en Corbin, Kentucky, en el cruce de la Ruta 25 de Estados Unidos que se extiende de norte a sur. Los ejecutivos de Shell Oil sabían que Sanders era un vendedor nato y querían que él fuese el encargado de dirigir la nueva estación, por lo que le propusieron administrarla a cambio de un porcentaje de las ventas. Además, Shell agregaría un apartamento para que Sanders viviera allí con su familia sin tener que pagar alquiler.

Aceptó el trato y este sería el punto de partida del verdadero negocio de Harland Sanders…

Emprendiendo en lo que más le gustaba: la cocina

Harland, ya con 40 años de edad, comenzó a operar la estación de servicio de Shell Oil y no tardó en percatarse de que podía ganar algo de dinero extra haciendo una de las cosas que más disfrutaba: cocinar.

Como no tenía un restaurante como tal, junto con su esposa preparaban la comida en la cocina de su apartamento y luego la ponían sobre la mesa del comedor para que los clientes, en su mayoría camioneros que probablemente llevaban días sin disfrutar de una buena comida, se acercaran y compraran lo que les apeteciera.

Historia del Coronel Sanders

El concepto fue un completo éxito desde el comienzo, por lo que decidió re-inaugurar el negocio con el nombre de “Sanders Service Station and Cafe”.

Gracias a la calidad de la comida que preparaba, la voz se corrió rápidamente y la estación de servicio se hizo muy popular en la zona. La popularidad de Sanders como cocinero llegó a tal punto que, en 1935, el gobernador de Kentucky lo nombró “Coronel de Kentucky” como reconocimiento a su contribución en la cocina estatal. Este sería, sin duda, uno de los momentos más importantes en la vida de este emprendedor.

Como dato curioso, al comienzo Sanders se abstuvo de incluir pollo en el menú de las comidas que ofrecía, porque decía que tomaba demasiado tiempo cocinarlo como a él le gustaría.

El negocio creció y, aproximadamente un año después, abrió un restaurante más grande al otro lado de la calle. Fue entonces cuando decidió agregar el pollo frito a su menú, el cual preparaba en una sartén a partir de una receta propia, con once hierbas y especias, que patentó en 1940. Aquí fue donde nació el imperio de pollo frito más grande del mundo; de hecho, actualmente este local se llama “Harland Sanders Café” y funciona como un museo para que los visitantes puedan conocer la historia de la empresa.

Harland Sanders café y museo

El pollo frito se convirtió en el producto estrella del restaurante del coronel, pero aún tenía inconvenientes a la hora de prepararlo porque le tomaba 30 minutos cocinarlo y sus clientes no podían esperar tanto tiempo.

La solución para Sanders llegó en el año de 1939, cuando lo invitaron a presenciar una demostración de una olla a presión en una ferretería local. Al ver que las ollas a presión permitían cocinar alimentos en una fracción del tiempo que tomaba hacerlo en una olla normal, se cuestionó si era posible utilizar el mismo sistema para freír alimentos. Pidió diseñar especialmente una olla a presión que pudiese utilizarse con aceite en lugar de agua y, tras varios experimentos, consiguió obtener un pollo crujiente y sabroso que no quedaba demasiado grasiento por fuera, pero sí tierno y jugoso por dentro, y, lo más importante, se cocinaba hasta el final en tan solo ocho minutos.

Las ventas de Sanders seguían aumentando, pero el gran impulso del negocio llegó gracias al crítico gastronómico Duncan Hines, que lo incluyó en su guía de restaurantes. Avalanchas de clientes llegaban buscando probar las delicias que preparaba el famoso Coronel de Kentucky, lo que le motivó a construir un motel, el primero en Kentucky, y a expandir su restaurante para poder recibir más clientes.

Parecía que la vida al fin le sonreía a Harland, pero un desafortunado suceso acabó con lo que había logrado hasta ese momento.

El nacimiento de un imperio: Kentucky Fried Chicken

A comienzos de la década de 1950, la carretera interestatal 75 se construyó paralela a la Ruta 25, pero a varios kilómetros al oeste. Esto hizo que el tráfico que pasaba por el restaurante del coronel se desviara, reduciendo considerablemente sus ventas.

El negocio comenzó a tener pérdidas y altas deudas, por lo que terminó vendiéndolo por poco menos de $75.000 dólares. Después de pagar sus deudas, sus ingresos quedaron reducidos a una pensión de $105 dólares mensuales que le daba el gobierno.

Con 62 años de edad y quebrado, cualquiera pensaría en rendirse… pero Harland Sanders estaba dispuesto a intentarlo una vez más.

Decidió aprovechar la fama que había construido y emprendió una nueva aventura. Confiado de la calidad de su receta de pollo y armado de una determinación inquebrantable, viajó por todo el país en coche, cocinando su producto de restaurante en restaurante para que, tanto dueños como empleados, lo probaran y lo conocieran. Si la reacción era favorable, cerraba un trato con un apretón de manos, en el cual cedía su receta y enseñaba su técnica de preparación a cambio de ¢4 centavos de dólar por cada pollo vendido.

Como buen vendedor, Sanders era consciente de la importancia de la imagen a la hora de vender, así de que puso nombre a su producto: “Kentucky Fried Chicken”; y comenzó a usar el nombre de Coronel Sanders al hacer negocios. Cambió su apariencia para lucir como pensaba que debería verse un coronel de Kentucky: se dejó crecer el bigote y la perilla, e incluso los blanqueó para que coincidieran con su pelo blanco. También agregó a su vestimenta una corbata negra y un traje negro, uno que pronto dio paso a un traje blanco con un inconfundible aroma de coronel de alto rango.

El trabajo no fue fácil. Tuvo que conducir kilómetros y kilómetros y cocinar una gran cantidad de pollo en todos los restaurantes que visitaba. Dormía en su automóvil y aceptaba cada comida complementaria que le ofrecían para ahorrar en gastos.

Luego de golpear en las puertas de cientos de restaurantes recibiendo muchos “NO” como respuesta, finalmente logró concretar su primera franquicia con un restaurador de Salt Lake City llamado Pete Harman.

Tras agregar el pollo frito de Kentucky al menú de su restaurante, las ventas de Pete se triplicaron. Igualmente sucedió con las ventas de los otros primeros franquiciados que habían aceptado el trato con Sanders.

Motivado por el éxito en ventas que estaba teniendo su pollo, siguió recorriendo el país buscando llegar a más restaurantes.

Historia de Harland Sanders

Multimillonario a los 74 años

Para 1964, ya con 74 años de edad, el Coronel Sanders tenía 600 establecimientos con su producto en los Estados Unidos y Canadá.

En aquel entonces, el negocio seguía siendo familiar: Harland se encargaba de las ventas y el papeleo, y Claudia, su segunda esposa, mezclaba las especias secretas para luego hacer los envíos a los franquiciados. Sin embargo, el rápido crecimiento hacía que el proceso de gestión del negocio fuese cada vez más complicado.

“Mi negocio estaba empezando a ser demasiado grande para mí, sin importar cuánta energía y tiempo invirtiera.” –Comentó Sanders en una entrevista.

Finalmente, decidió vender la mayor parte de sus acciones a un grupo inversor del estado por $2 millones de dólares. Además, aceptó permanecer como portavoz de la compañía por un salario vitalicio de $40.000 dólares al año; salario que pronto se elevó a $75.000 dólares (equivalentes a más de medio millón en la actualidad).

Con el grupo inversor al mando, el crecimiento del negocio se aceleró. Para 1970, las franquicias de Kentucky Fried Chicken habían aumentado a más de 2700 y la imagen del Coronel Sanders se consolidaba como un ícono en el mundo entero; incluso, en 1976 una encuesta independiente lo nombró como la “segunda celebridad más reconocida a nivel mundial”.

EL precio de las acciones de la empresa también se incrementó considerablemente. Para que te hagas una idea, una inversión de $5.000 dólares realizada en 1964, valía más de $3.5 millones de dólares en 1970.

Kentucky Fried Chicken se había convertido en uno de los mayores imperios empresariales de comida en todo el mundo. Sus franquicias siguieron expandiéndose sin parar de país en país hasta llegar a los cinco continentes.

En 1971 el grupo empresarial Heublein Inc. compró Kentucky Fried Chicken por $700 millones de dólares y se encargó de renovar los restaurantes para homogenizar el método de trabajo de cada uno y potenciar la imagen de la compañía.

Más tarde, en 1982, la multinacional R. J. Reynolds Tobacco Company adquirió Heublein por $1.400 millones de dólares, convirtiéndose así también en propietaria de Kentucky Fried Chicken.

En 1986, el grupo alimenticio PepsiCo compra Kentucky Fried Chicken por $840 millones de dólares y decide cambiar la marca comercial por KFC, manteniendo solo las siglas en su publicidad e imagen corporativa.

Actualmente, KFC cuenta con más de 22 mil establecimientos en más de 130 países y sus ventas superan los $26 mil millones de dólares al año; es considerada como una de las marcas más valiosas del mundo según Forbes y se consolida como una de las franquicias de comida más grandes del mundo, junto con Subway, McDonald's y Burguer King.

Harland Sanders, historia

El legado de Harland Sanders

El Coronel Sanders murió en 1980 a la edad de 90 años a causa de una leucemia aguda que se le diagnosticó unos meses atrás, pero dejó un legado que trascendería por décadas. Su rostro continúa siendo la imagen de KFC y se convirtió en una leyenda en el mundo de los negocios, siendo un referente y un ejemplo de perseverancia para varias generaciones de emprendedores.

Así concluimos la inspiradora historia de Harland Sanders, un emprendedor que luchó incansablemente durante toda su vida por hacer su sueño realidad y que terminó por convertirse en uno de los empresarios más exitosos de la historia. En sus propias palabras:

“Si tuviera que decirle algo al mundo, una moraleja de mi vida, probablemente sería que no renuncies a tus sueños ni a los 65 años, porque tal vez tu barco aún no ha llegado. El mío aún no lo había hecho.”

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